jueves, 23 de marzo de 2017

Tras el éxito del 28F, el 27 de mayo tod@s a Madrid



El pasado 28 de febrero las Marchas de la Dignidad salieron a la calle en Sevilla para volver a pedir “Pan, Techo y Dignidad” y para comenzar a movilizarse de cara al 27 de mayo en Madrid.
A finales del año pasado, las Marchas acordaron salir a la calle el 25 de febrero de 2017, en manifestaciones descentralizadas, que se harían en cada comunidad autónoma. En Andalucía, sin embargo, se desplazó la convocatoria al 28 de febrero, por ser el día de la autonomía. El 19 de noviembre de 2016 se inició en Antequera la cuenta atrás. Allí fue donde se decidió oficialmente que las Marchas de la Dignidad se movilizaran el día de Andalucía, previa petición de la plataforma 28 de febrero, organizadora años atrás de la manifestación en dicha fecha.
Por fortuna -o más bien gracias al trabajo organizado y coordinado de parte de la izquierda andaluza-, los 28 de febrero están dejando de ser un día de fiesta cualquiera para convertirse en un día de reivindicación y protesta para exigir “Tierra y libertad”. Así, el 28 de febrero de 2016 la manifestación se centró en la lucha contra la precariedad y por la justicia social y en 2015 en la unión de los movimientos sociales y las Mareas. Este año salimos a la calle bajo el lema: “La Andalucía que no se resigna y lucha, sale a la calle el 28 F".
En Sevilla se reunieron noventa mil personas, venidas de todos los rincones de Andalucía. El itinerario iba desde la estación de trenes de Santa Justa hasta el Teatro de La Maestranza, lugar donde todos los 28 de febrero la Junta de Andalucía entrega sus medallas a las andaluzas y andaluces supuestamente más célebres por distintos motivos. También salió antes una columna del Aljarafe, que recorrió desde la Rotonda de los Mineros hasta Santa Justa, donde se unió al resto. Acudieron todas las columnas de las Marchas de la Dignidad de Andalucía y las seis mareas, además de trabajador@s en lucha como l@s estibador@s o los bomber@s de Málaga. El Colectivo Acción Anticapitalista participó formando parte de la plataforma política No Hay Tiempo Que Perder. La manifestación logró reunir a tantas personas que sólo las que iban en la cabecera de la misma pudieron acceder al dispositivo que la policía había dispuesto, como todos los años, frente al Teatro de la Maestranza.
En el resto del Estado español también fue un éxito la convocatoria, puesto que miles de personas reclamaron “Pan, Trabajo, Techo y Dignidad” en 17 ciudades. En Madrid se manifestaron 20.000 personas y en Barcelona 25.000. Entre sus demandas figuraba también la amnistía y la libertad para l@s pres@s polític@s y las personas procesadas o despedidas por ejercer su derecho a protestar.
La experiencia del 25 y 28 de febrero da alas para conseguir el siguiente objetivo en la hoja de ruta de las Marchas de la Dignidad a nivel estatal que es, ni más ni menos, volver a marchar en una manifestación unitaria en Madrid el próximo 27 de mayo.
Una vez decidida la fecha de la manifestación en Madrid, es necesario centrar el debate en la utilidad de la misma, en cuál debe ser su contenido político para que sea un estímulo para un futuro de lucha. Es fundamental que las manifestaciones que organicemos conecten con las luchas sociales y laborales que en estos momentos de reformas laborales y recortes del PPSOE y la UE están sacudiendo el Estado español. Es el camino para echar a este gobierno del PP zombi que, apoyado por PSOE y C´S, está al servicio del capital y defiende el status quo que mantiene a los responsables del sufrimiento de la gente trabajadora en el poder.
Las convocatorias de los días 8 y 9 de marzo han demostrado que la clase obrera en el Estado español está dispuesta a movilizarse. La manifestación del 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, coincidió por primera vez con una huelga internacional de mujeres, que en el Estado español fue convocada por los sindicatos alternativos. Las manifestaciones fueron apoteósicas, más aún en Madrid y en Barcelona. La Comisión 8 de Marzo del Movimiento Feminista de Madrid ha señalado que la huelga de trabajo, estudio, cuidados y consumo, ha tenido un seguimiento mucho mayor del que esperaban, ya que no dejan de recibir fotos y noticias de lugares de Madrid donde se ha secundado el paro. Por poner un ejemplo, en el Campus de Moncloa de la Universidad Complutense, se organizaron concentraciones a las puertas de las facultades y una marcha de mujeres que tomó la ciudad universitaria con una pancarta con el lema "Unidad y solidaridad. Paro Internacional de Mujeres 8M". La situación de la mujer bajo el terrorismo machista, los bajos salarios, los recortes y la llegada de Trump y su propuesta machista al gobierno norteamericano fueron los ejes principales de la protesta.
El 9 de marzo secundaron la huelga de la educación el 65 % de l@s trabajador@s, según los sindicatos, y alumn@s, profesor@s, padres y madres acudieron en masa a las diferentes manifestaciones que se celebraron en todo el Estado español. El paro tuvo mayor seguimiento en institutos y universidades que en colegios de primaria. Se reivindicaba el no a la LOMCE y a la privatización a través del incremento de dinero público destinado a la educación concertada, en detrimento de la pública, y se denunció que los recortes siguen a la orden del día.
El éxito de las jornadas de lucha del 8 y el 9 de marzo es una muestra de que la clase obrera en el Estado español está contra las políticas privatizadoras, conservadoras y austericidas del PPSOE y la UE.
Además, hemos vivido la resistencia de l@s estibador@s ante el ataque de la UE para privatizar su sector en los puertos del Estado con la connivencia del gobierno español, y su victoria en una primera batalla al ser derogado el decreto-ley de reforma del régimen laboral de est@s trabajador@s.
En Andalucía, concretamente, estamos viendo también un repunte de la lucha social, esta vez centralizada en la Marea Blanca contra los recortes en Sanidad, que obtuvo una victoria en Granada tras grandes movilizaciones, al conseguir que no se cerrase ningún hospital en la ciudad. Luego esa lucha se ha extendido por toda Andalucía. Ha habido además movilizaciones contra el oleoducto de Doñana y contra el fracking, gracias a las cuales se consiguió una moratoria pero se teme que, como en el caso del País Vasco o Navarra, el gobierno de Rajoy acuda al Tribunal Constitucional para eliminarla.
La clase trabajadora toma conciencia al luchar en el tajo o en la calle por sus derechos, y todos los colectivos que estamos movilizándonos debemos coordinarnos de cara al próximo 27 de mayo, por medio de las Marchas de la Dignidad, para que la máxima cantidad de personas y organizaciones acudamos a la manifestación. La del 27 tiene que ser una manifestación que dé paso a una huelga general que paralice el Estado español y dé fuerza a las luchas para echar definitivamente a la clase dirigente para que no haya más casas sin gente ni gente si casa, no se pague la deuda pública, se respete el medio ambiente, las mujeres obtengan todos sus derechos, se derogue la reforma laboral del PPSOE etc.
Con este fin, desde el Colectivo Acción Anticapitalista llamamos a la participación en la manifestación del 27 de mayo. Volvamos a desbordar las calles de Madrid con nuestra dignidad como hicimos en 2014.
Juan Antonio Gilabert

miércoles, 22 de marzo de 2017

Kichi, la respuesta al paro es la lucha obrera, no barcos militares




Lean con atención, porque ésta no es la historia del penúltimo contra el último...


El pasado 26 de febrero se emitía en La Sexta el programa de “Salvados” llamado Marca Arabia (1). En él, Jordi Évole entrevistaba a Kichi, alcalde de Cádiz, sobre su apoyo a la venta de 5 barcos de guerra al Estado saudí. A las pocas horas aparecía un artículo suyo en el diario “El País” (2), en el que intentaba profundizar en las justificaciones que había dado a Évole sobre dicho apoyo. Tanto las respuestas dadas al periodista catalán como el artículo son ejemplos muy elocuentes de la lógica característica del reformismo en el que andan anclados los auto-denominados “Ayuntamientos del cambio”. Se limitan a gestionar para la clase trabajadora las miserias del capitalismo sin ir más allá.
En el tiempo dedicado a la entrevista a Kichi, aparecen, al principio, imágenes del vestíbulo del Ayuntamiento de Cádiz. Se puede observar, pues la cámara se fija unos instantes en ella, una bufanda de Palestina colgada sobre un reloj. La lucha del pueblo palestino es apoyada sin fisuras por toda la izquierda. Para entender aún mejor la contradicción inasumible de Kichi: éste habría defendido igualmente la venta de armas al Estado terrorista de Israel, porque “si no lo hacen los gaditanos lo harán otros”, porque “ellos no son responsables de la geopolítica mundial”, porque “su prioridad son los gaditanos, por encima de cualquier otra cosa”, porque “una cosa es ser activista y otra estar en un cargo de responsabilidad política”. En estas justificaciones, que no suenan sino a excusa, ¿dónde queda el internacionalismo, que es un principio básico del socialismo?, ¿dónde la solidaridad con la clase trabajadora yemení que está siendo masacrada por la monarquía absoluta saudí? Parece que su lugar es ocupado por un electoralismo (Kichi responde al final de la entrevista que nadie ganaría las elecciones en Cádiz si se opusiera a estos contratos) vergonzante. Además, al decir que el primer partido en el que milita es Cádiz, pone al mismo nivel a todos los gaditanos sin diferenciación de clase.
La cuestión es que Arabia Saudí no es sólo un país que vulnera sistemáticamente los derechos humanos y está bombardeando Yemen, este Estado ha sido, además, el centro de la reacción contra la primavera árabe. La revolución egipcia fue derrotada gracias al dinero y armas saudíes, y posibilitó la subida al poder de Al-Sisi.
Desde una posición anticapitalista y revolucionaria, de lo que se trata cuando se llega a las instituciones es de enseñar alternativas al sistema y de generar un discurso que sirva para que la clase trabajadora tome conciencia de que la producción depende de ella, nunca puede consistir en adaptarse a “lo que se puede hacer”. Y Kichi es lo que asume. No es verdad que no hay alternativa (además de que este contrato es sólo para 5 años, es decir, pan para hoy y hambre para mañana). En los astilleros no tienen que construirse necesariamente barcos de guerra, pueden construirse muchos tipos de cosas útiles que no sirvan para matar a civiles inocentes de otro país. Ello puede conseguirse sólo si es la clase trabajadora la que toma el control social de la economía, echa a los capitalistas e impone lógica y justicia en la producción. Sólo si la industria farmacéutica está bajo control obrero puede ponerse fin a los precios abusivos de las medicinas; sólo si existe un control de las trabajadoras y trabajadores sobre la producción de alimentos (desde el campo hasta la fábrica) puede haber garantías de que se va a acabar con el hambre y la pobreza, etc. Es esta alternativa la que en todo momento debe mostrarse desde las instituciones. Porque, además, hay ejemplos históricos que confirman que puede lograrse, como en el Chile del 73 o en la Revolución de los Claveles del 74; pero también, incluso, en periodos no revolucionarios: en Grecia, en las huelgas de hace unos años, el personal de los hospitales controlaba la lista de los y las pacientes para que no entraran primero los amigos de los directores de hospital sino la gente con mayor urgencia.
En una parte de su artículo Kichi dice: “Si tengo ánimo para seguir adelante es porque sé que hay una estrategia de rescate para liberarnos de este secuestro”. Se refiere, básicamente, a Podemos; viene a decir que cuando Podemos gobierne en el Estado español, entonces él podrá decidir que los astilleros no construyan para Arabia Saudí. Es un error absoluto, una fantasía, porque el chantaje por parte de los capitalistas seguiría (tenemos el ejemplo dramático de Syriza en Grecia), los capitalistas no se iban a frenar porque al gobierno llegara un partido de izquierdas, los capitalistas controlarían la economía incluso sin controlar totalmente el gobierno. Estas palabras de Kichi ponen de manifiesto su confianza ingenua en las instituciones como instrumento para la transformación social, pero sabemos que es en la propia lucha donde la clase trabajadora adquiere la confianza necesaria para tumbar el capitalismo.
Kichi se sigue considerando anticapitalista y antimilitarista. O lo hace desde la ignorancia, algo que no creemos, o bien sólo puede seguir considerándose como tal desde una posición de lo más hipócrita. Por usar el mismo estilo emotivista que él usa en su artículo: ¿con qué cara podría decirle Kichi a una madre yemení cuya hija ha sido asesinada por una bomba saudí, que él es antimilitarista y está en contra de la guerra, cuando ha apoyado la construcción de unos barcos de guerra cuyo destino es el país que ha matado a su hija?

Las víctimas de la familia real saudí (arriba) y l@s trabajador@s de los astilleros de Cádiz no tienen "intereses contrarios", como asume la izquierda "realista".


Sabemos que Kichi tiene conciencia, y le creemos cuando dice que eso le diferencia del PP, partido cuyos dirigentes, sin ningún problema de conciencia, sirven a los capitalistas aunque ello suponga masacrar a la población de un país, como ya sucedió en Irak. Pero el apoyo a este contrato no es un problema moral, o exclusivamente moral, es una cuestión de coherencia ideológica, de actuar como anticapitalista y revolucionario, y, lamentablemente, Kichi no ha estado a la altura.

Alejandro García

(2) http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/02/26/andalucia/1488145496_282195.html

martes, 21 de marzo de 2017

La lucha de la estiba una cuestión de clase



Ahora que la Unión Europea (UE) se alía con el gobierno del Estado español para intentar liberalizar el mercado de trabajo de la estiba en los puertos, justo ahora, mucha gente descubre que los barcos no se cargan y descargan solos. Existe una plantilla de más de 6.000 trabajadores y trabajadoras que curran en eso todos los días de la semana, incluyendo domingos, y por cuyas manos pasan mercancías que alcanzan un valor cercano a los 200.000 millones de euros al año (20% del PIB), el 85% de las exportaciones y el 65% de las importaciones. Estas cifras nos dan una idea del poder que tiene esta sección clave de la clase trabajadora. Su fuerza es nuestra fuerza si luchamos juntas. Una plantilla con salarios dignos y duras jornadas de trabajo. Unas condiciones laborales labradas mediante la lucha desde cuando los barcos se descargaban sin grúas, directamente a espaldas de los trabajadores y trabajadoras. Una lucha de años que nos recuerda, por ejemplo, el alto nivel de auto-organización y de conciencia de clase con el que contaba la plantilla del Puerto de Sevilla en los años treinta, justo antes del golpe de estado fascista.
Ahora ocurre lo mismo que cuando hay, por ejemplo, una huelga en la recogida de basuras. Mucha gente se da cuenta entonces de que todos los días trabajan muchas personas para mantener limpias nuestras ciudades. Y aun así hay gente que dice que la clase trabajadora no existe o que ya no tiene el poder que tenía antes. Afirmaciones que se dan de bruces con la realidad una y otra vez. Hace años que las huelgas en la recogida de basuras frenan recortes laborales.
La liberalización de la estiba de la UE y del gobierno español no es más que precarización en la línea de las últimas reformas laborales del PPSOE. Quieren precarizar a todos los sectores laborales para aumentar los beneficios de los grandes empresarios, al tiempo que eliminan cualquier ejemplo de que luchando y estando organizado se pueden disfrutar condiciones laborales dignas. Algo parecido hacen atacando a los empleados y empleadas públicas antes de impulsar cualquier reforma laboral. Primero despliegan una campaña difamatoria diciendo que los empleados públicos somos unos privilegiados y luego atacan con los recortes sociales en la función pública, lo que abre las puertas a precarizar los demás sectores, pues el empleo público actúa de referencia general en condiciones laborales. Ahora vienen con el mismo discurso que intenta dividir a la gente trabajadora y nos dicen que los estibadores son unos “privilegiados” cuando en realidad la privilegiada es la patronal portuaria, que gana millones de euros cada día.

Los y las estibadoras se están preparando para la huelga frente al ataque patronal, del gobierno español y de la UE. Joaquín, un estibador del Puerto de Sevilla nos cuenta que su “reivindicación fundamental es que el sistema de estiba se adapte a la sentencia del tribunal de Luxemburgo. Para ello basta con cumplir con sus tres mandatos, y para ello es necesario el consenso de patronal y sindicatos, y cuando esto ocurra, el gobierno tiene que legislar adaptando la Ley de Puertos o con un Decreto. Modificar la normativa actual sin consenso complicaría las cosas. Lo que está ocurriendo es que el gobierno del PP, aprovechando la mencionada sentencia, quiere hacer una reestructuración del sector de la estiba, acabando con nuestra capacidad sindical, y mandarnos a una ETT, con un despido de 20 días por año. El gobierno del PP sabe que de eso no va la sentencia”.
La misma UE y el mismo gobierno español que quieren precarizar el trabajo en la estiba son los que condenan a decenas de miles de personas a morir ahogadas en el Mediterráneo y a cientos de miles a vivir en campos de detención inhumanos. Joaquín piensa que “la UE ha sido y está siendo una decepción, se está demostrando que su objetivo no es el progreso de sus ciudadanos, ni ser un espacio donde se defienda una sociedad del bienestar justa y solidaria. Solo tenemos que ver su política migratoria por la guerra de Siria o las políticas que se están imponiendo por Alemania desde que empezó la crisis. Recuerdo cuando se votó aquí la Constitución Europea y se aceptó mayoritariamente con un 77% de los votos. En Francia, sin embargo, se impuso el no con más de un 54% de los votos. A eso lo llamo yo "cultura del trabajo". Una de las razones fundamentales por la que no se aprobó en Francia, es porque la gente la leyó y debatió en muchos foros diferentes. Aquí los medios de comunicación y los partidos mayoritarios nos condujeron a votar sí y sus limitaciones las conocía una minoría. La conclusión es que la UE no está enfocada a dar protagonismo a la gente trabajadora y sí a beneficiar a grandes corporaciones”.

A pesar de la campaña de intoxicación mediática del gobierno, la lucha de la estiba ha despertado la solidaridad de mucha gente trabajadora que está sufriendo la precariedad de las últimas reformas laborales, también liberalizadoras. Según Joaquín, "en general cuando se explica el conflicto la gente entiende la tropelía que intentan hacer en este sector y, después de la contaminación informativa y de la criminalización que se hace desde los medios, estamos satisfechos porque era de esperar una reacción parecida a la que se tuvo en su día contra mineros, controladores aéreos, trabajadores del metro… Pero creemos que no ha dado el resultado esperado por el gobierno del PP. Al final la gran mayoría de los trabajadores a los que se les explica cómo hemos llegado a esta situación nos ve más como una referencia de lucha obrera que como nos han pintado los medios afines al liberalismo, como unos privilegiados”.
En la última jornada de movilización de las Marchas de la Dignidad aparecieron bloques de estibadores en lucha en ciudades portuarias de todo el Estado español, mostrando una unidad clave en la lucha de la gente trabajadora. El gobierno del PP es un “gobierno zombi” y débil que necesita al PSOE para gobernar, lo que hace que continuamente ponga en evidencia sus contradicciones. Se trata de un gobierno temeroso de las movilizaciones sociales, pues sabe que pueden estallar masivamente en cualquier momento. Esto se refleja, por ejemplo, en la marcha atrás en la precarización de los contratos de los y las becarias predoctorales de investigación en cuanto ha empezado a ver protestas.
De salir victoriosa, la batalla de las y los estibadores podría inyectar confianza y optimismo en la lucha colectiva a mucha gente trabajadora, sirviendo de referencia e impulsando otras luchas sociales. En respuesta a la pregunta de si es necesaria una huelga general ahora contra las políticas de recortes del gobierno de Rajoy y la austeridad de la Unión Europea, Joaquín responde que “sí, creo que es necesaria desde hace mucho una nueva huelga general. Porque es la única forma de demostrar que no se está de acuerdo con el camino elegido por los dirigentes de este país, pero la clave no está en convocarla, hay que prepararla bien porque tiene que ser un éxito. Me gusta mucho como lo hacen en Francia, la hacen por sectores y duran más de un día. Aquí hay que mentalizar al trabajador de que esa es una de las fórmulas no solo para conseguir nuestros objetivos como trabajadores, además también lo es para recuperar parte de la dignidad que nos han arrebatado”.
Al cierre de esta edición, el débil gobierno de Rajoy ha sido derrotado en el Congreso de los Diputados con el rechazo del decreto ley de liberalización de la estiba. Un paso adelante en el Parlamento gracias a la movilización. Se ha ganado una batalla, ahora hay que ganar la guerra por unos puertos dignos.

Jesús M. Castillo

lunes, 20 de marzo de 2017

Marea Verde: Balance de la huelga del 9M y horizontes de lucha



Según datos oficiales de la propia Consejería de Educación, en el presente curso, el Sistema Educativo Andaluz cuenta con 120.000 trabajadorxs y 1.850.000 alumnxs, es decir, cerca de dos millones de personas (considerando también al Personal de Administración y Servicios) que comparten día a día centros educativos, lo que supone casi el 25% de la población andaluza. Si a estas cifras sumamos las familias directas del alumnado, nos colocamos en los seis millones de andaluces y andaluzas que están relacionadxs de manera estrecha con las escuelas, lo que supone casi el 80% de la población. Es decir, que tres cuartas partes del conjunto de lxs andalucxs se da encuentro cada día en un lugar concreto: las escuelas en las que, además, depositan cada día sus esperanzas de futuro. Porque el Futuro de cualquier sociedad no está en las leyes dictadas al margen de las comunidades educativas. ni en los parlamentos en los que los gobiernos pactan la destrucción de la educación pública sin contar con esa sociedad, sino que ese Futuro está dentro de las escuelas y, por tanto, son responsabilidad de todos y todas.
Estos datos, que son extrapolables a cualquier ámbito geográfico de lo que llamamos mundo desarrollado, son manejados por las administraciones públicas, que conocedoras del potencial transformador que tendrían estos núcleos organizados, gobiernan para mantener a raya a esta masa abrumadora. Para ello, han llevado a cabo varias medidas:
- Han levantado y levantan altos muros físicos y burocráticos alrededor de las escuelas para mantener al colectivo más numeroso e influyente de la comunidad educativa (las familias) al margen de los centros escolares, generando una situación en la que la gente no puede entrar si no es con cita previa o algún motivo concreto, produciendo en este sector de la población (recordemos, casi la totalidad de los votantes) una percepción de las escuelas filtrada por lo que oyen de sus hijos e hijas, limitando su participación en las mismas a su asistencia a las fiestas de fin de curso o, en el mejor de los casos, a su implicación en AMPAS cada vez más centradas en la organización de eventos lúdicos como el día de Andalucía y fiestas de graduación.
- Han sentado a las principales organizaciones del profesorado, tales como los sindicatos, en estériles mesas de negociación, en demasiadas ocasiones alejadas de la realidad de los centros educativos. A la vez, han alimentado el discurso antisindical a través de sus potentes medios de comunicación, lo que se ha traducido en una participación paupérrima del profesorado en estas organizaciones. A esto se ha sumado lo que ha venido en denominarse la “dinámica del agobio” o la excesiva burocratización del trabajo docente, con un acopio creciente de labores administrativas que imposibilitan la participación del profesorado en dichas organizaciones e, incluso, una mayor implicación en su propio trabajo.
- Han vilipendiado la participación del alumnado, controlando el nombramiento de los equipos directivos al servicio de la administración. Unos equipos directivos que tejen las líneas maestras de actuación pedagógica de sus centros coartando sistemáticamente el derecho a la participación crítica del alumnado, de quien solo se espera que estudien mucho para mejorar su acceso al mercado laboral. No en vano, se suceden una y otra vez las dudas en cuanto a la participación del alumnado en las distintas movilizaciones, gracias a una regulación pretendidamente ambigua de este derecho. Así por ejemplo vemos huelga tras huelga no como excepciones, sino como “normales”, los casos de grupos de alumnos y alumnas amenazadxs, coaccionadxs y engañadxs sobre su propio derecho a organizarse, a reunirse o a asistir a huelgas legalmente convocadas.

En este contexto, urge la organización de los diferentes sectores de la comunidad educativa en torno a los objetivos que nos unen, como son la creación de una escuela pública y digna, participada por todxs, que busque un aprendizaje emancipatorio, única vía para conseguir una transformación real de la sociedad. Y es en este sentido como surge hace ya algunos años un movimiento social desde abajo, horizontal, plural y asambleario, la Marea Verde, que poco a poco se inserta en el imaginario colectivo como algo ambiguo, porque es difícil establecer qué o quiénes son la Marea Verde, pero aceptado y respetado por una amplia mayoría social.
La Marea no ha parado de recibir críticas por todas partes desde que viéramos las primeras camisetas verdes hace unos años en Madrid, a raíz de aquellos recortes educativos mandatados por el gobierno de Zapatero. Desde el gobierno se ha tachado a las familias, al alumnado y a docentes de “radicales”, una mentira que ha caído siempre por su propio peso en las numerosas acciones reivindicativas pacíficas, creativas y educativas que han surgido del colectivo. Incluso, desde el gobierno andaluz, la presidenta Susana Díaz se ha atrevido a afirmar en prensa que eso de la Marea Verde en Andalucía no existía. Afirmaciones desmentidas una vez tras otra en las numerosas ocasiones en las que la Marea ha teñido de verde las calles de las ciudades andaluzas. Pero las críticas también se han sufrido por parte de algunas cúpulas sindicales, a las que en demasiadas ocasiones parece perturbar que el profesorado sea capaz de organizarse junto a familias, alumnado y el resto de la comunidad educativa para llegar, precisamente, a donde ellos no llegan. A pesar de todo esto, cuando la Marea crece es capaz de arrasar con todo y así lo ha demostrado en numerosas ocasiones. Porque a pesar de ser algo “ambiguo”, a pesar de los numerosos intentos de apropiación que ha sufrido y pese a que “nadie” es Marea Verde, resulta que MAREA VERDE somos TODXS: docentes, familias, alumnado, etc. con un objetivo común: la defensa de la “Escuela Pública de todxs y para todxs”. Y la mayoría de la sociedad se siente identificada con este objetivo y representada en las camisetas verdes (por dar un dato, solo en los días previos a la huelga nos han solicitado más de 300 camisetas desde diversos puntos de la provincia y el día de la huelga se agotaron todas nuestras existencias).
La Marea ha conseguido reunir en grandes manifestaciones o tras la misma pancarta a colectivos en lucha, docentes, estudiantes o sindicatos que de otro modo nunca hubieran coincidido en la defensa de las mismas reivindicaciones, y ese ha sido su gran logro. Y esto es precisamente lo que ha ocurrido en la última jornada de Huelga General Educativa del 9 de Marzo en Sevilla y en otras muchas ciudades andaluzas. En concreto, la comunidad educativa sevillana demostró que la unión de todxs y la lucha en las calles es el único camino posible para obligar a la clase política a parar los recortes y salvar nuestra escuela pública. Con este objetivo, y tras el lema NO A LOS RECORTES, NO A LA LOMCE, NO A LA PRIVATIZACIÓN, POR LA PÚBLICA, nos unimos el día 9 docentes, alumnxs, madres y padres, personal de administración y servicios y numerosas personas a título individual en una jornada de huelga que pretendía, y consiguió, ir más allá. Participamos en piquetes informativos en varios centros de la ciudad; se organizó una ludoteca durante toda la mañana en el Centro Cívico ‘Las Sirenas’ para posibilitar su derecho a hacer huelga a aquellas familias que trabajaban y llenamos las calles de verde y de consignas en defensa de la pública en dos grandes manifestaciones. Además, mostramos todo el talento de la Pública en el certamen “La Pública tiene talento”, en el que pudimos disfrutar de numerosos conciertos, actividades artísticas y creativas para todas las edades y los gustos.
Una vez superada esta jornada de huelga tenemos claro que las siguientes olas de la Marea pasan por seguir construyendo esas redes de la comunidad educativa en su conjunto, por construir luchas desde lo local, en los centros y en los barrios, hacia lo global, en la Marea Verde Andaluza y en las mareas por la educación pública estatal en la que venimos trabajando varios años por esa “Escuela que queremos”. Y todo esto no hace más que poner de manifiesto, una vez más, que la lucha debe continuar, que hemos de seguir saliendo a la calle, coordinándonos y trabajando en la construcción de una educación con todos los recursos que nuestro alumnado merece, una educación pública digna, de calidad, laica, inclusiva y 100% pública.
De hecho, para dar continuidad a la movilización del pasado día 9, ya está convocada una próxima asamblea de Marea Verde Sevilla a la que invitamos a asistir a toda la comunidad educativa sevillana, y que tendrá lugar el jueves, 23 de marzo, a las 18 horas en el IES Cervantes, de Sevilla, a la que llevaremos los acuerdos y propuestas de las asambleas realizadas previamente en los centros y localidades para consensuar allí nuestra hoja de ruta y próximas movilizaciones.

Irene Yébenes y Juan Rodríguez-Rubio, activistas de la Marea Verde Sevilla

domingo, 19 de marzo de 2017

Boletín Acción Anticapitalista de marzo

Ya esta en la calle el nuevo número de nuestro boletín Acción Anticapitalista, en el que damos un repaso a la actualidad política. Si quieres conseguir un ejemplar búscanos en las distintas movilazaciones en Sevilla.



















18, 19 y en Sevilla 21 de Marzo, junt@s contra el racismo



Los días 18 y 19 de marzo miles de personas salen a las calles en decenas de ciudades en Europa e incluso más allá, como en Seúl, en la lejana Corea del Sur, contra el racismo y el fascismo. Es exactamente un año después del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Turquía, el 18 de marzo de 2016. Este acuerdo vergonzoso, que el gobierno griego de SYRIZA no solo firmó, sino que ostenta como uno de sus “logros”, se ha traducido en este año de aplicación en más de 5.000 refugiad@s y migrantes ahogads@ en el Mediterráneo. Se trata del doble de las muertes en el periodo equivalente de tiempo equivalente en 2015-2016.


La UE, por un lado, está financiando al estado turco para que cierre el paso este de Europa. Por otro, Turquía acoge como un “país seguro” a todas estas personas que no cumplen los requisitos para obtener “asilo”. Al mismo tiempo, decenas de miles de personas, cuyo único crimen es querer salir de la guerra, la miseria y la represión de sus derechos, permanecen detenidas en campos de concentración bajo las condiciones más inhumanas -como ha pasado en este invierno duro- hasta que sean deportadas.


La Unión Europea sella sus fronteras a las víctimas de sus propias políticas y de sus intervenciones que vienen de países del Medio Oriente o de África. Gasta miles de millones en el estado turco y para sus propios mecanismos de represión, de policía y de ejército contra los refugiados y refugiadas, a la vez que impone la austeridad más dura en su interior. Para ocultar todo esto, neoliberales y socialdemócratas utilizan a l@s refugiad@s, l@s migrantes y l@s musulman@s como chivos expiatorios.



Por eso, la iniciativa para grandes manifestaciones en toda Europa el 18 y 19 de marzo ha sido tan importante. La corriente Socialista Internacional (a la que pertenece el Colectivo Acción Anticapitalista) ha tenido un papel importante en esta coordinación que empezó en el encuentro anual de KEERFA, el movimiento contra el racismo y la amenaza fascista en Grecia. La lucha para romper el acuerdo entre la UE y Turquía, para pararles los pies a las políticas de austeridad, de racismo y de fascismo sigue.