domingo, 24 de enero de 2016

Libia: están preparando una nueva intervención.

 


Todas las miradas -hablando del medio oriente- están fijadas en Siria. Mientras tanto, se intensifican las presiones y las preparaciones para una nueva intervención en Libia. Ya se han mandado fuerzas especiales británicas para preparar el envío de seis mil soldados de EEUU y Gran Bretaña. Su objetivo central es proteger las instalaciones petrolíferas que cada vez más están bajo la amenaza de fuerzas del ISIS.



Las últimas semanas un destructor británico está navegando cerca de la costa de Libia, mientras se ha pedido a la aviación británica que presente un plan de objetivos para bombardear. Desde la base de Akrotiri en Chipre ya están despegando aviones que atacan objetivos del ISIS “selectos”. EEUU tampoco ha dejado de hacer bombardeos “selectivos” parecidos todo este tiempo.



La preocupación de los británicos resulta del hecho de que cinco años después de la intervención occidental en Libia, la situación todavía está muy lejos de cualquier tipo de estabilidad. Libia dispone de los mayores yacimientos de petróleo en toda África y no está lejos la posibilidad de que algunos de ellos pasen a las manos del ISIS.



Libia, desde el verano de 2014 hasta ahora, tenía dos gobiernos en conflicto, uno basado en Trípoli y uno en Tobruk, en el este. El 17 de diciembre, con un acuerdo que se firmó en Marruecos, bajo la presión de las grandes potencias, los dos lados acordaron formar un gobierno común hasta el 17 de enero. Esta fecha pasó, y al final el 19 de enero se nombró un nuevo gobierno basado en…. Túnez. Ahora este gobierno tiene como primer deber convencer a los dos parlamentos opuestos (en Trίpoli y en Tobruk) a dar su apoyo. Los problemas no se superan tan fácilmente. Cada uno de los dos lados controla sus propias milicias que se pelean entre ellas, ninguno tiene control sobre ningún ejercito “nacional”. Y lo más importante, cada uno de los dos lados intenta asegurarse que tendrá voz en el reparto del petróleo.



El ISIS, por ahora, controla la ciudad de Sirte en el centro de la costa, y un radio de 300 km hacia este y oeste. Las agresiones que cometió a principios de enero fueron una demostracιón de fuerza. 65 policías muertos en un centro de formación, y dos de las refinerías mayores, en Sidra y Ras Lanuf estallaron en llamas. Pero el problema para EEUU y Gran Bretaña no sólo es el ISIS, es que no disponen de ninguna fuerza fiable en la cual basarse. Desde 2011 han intentado muchos y diferentes aliados pero lo único que han conseguido es intensificar la guerra civil.



El periódico New York Times la semana pasada describió esta desesperación, publicando un acontecimiento del diciembre pasado: “Las fuerzas especiales estadounidenses estaban esperando una cálida acogida mientras aterrizaban en una base militar en Libia, sede de una milicia aliada. En vez de esto, hombres de otra milicia que estaban en la misma base amenazaron con detener los comandos estadounidenses, obligándolos a abandonar la base al final”.



Todo este caos es resultado de las intervenciones imperialistas. Una intervención más no va a resolver el problema, lo va a empeorar.

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