domingo, 22 de julio de 2018

Luchemos contra el racismo y el fascismo que alimentan las políticas xenófobas del Estado español y la Unión Europea


Luchemos contra el racismo y el fascismo que alimentan las políticas xenófobas del Estado español y la Unión Europea



Algunos medios de comunicación racistas y xenófobos están intentando crear alarma sobre el aumento de inmigrantes, nos toca reflexionar sobre qué está pasando, qué realidad nos están mostrando y qué se está haciendo por parte del Gobierno español y la Unión Europea (UE). Lo primero que hacemos es intentar dar una visión global con estadísticas. Vamos a ver comparativas entre el % de población inmigrante dentro distintos países:
PAIS
% Inmigracion
PAIS
% Inmigracion
PAIS
% Inmigracion
Est. español
13
Arabia Saudí
32
Canadá
22
Suecia
17
Cos. de Marfil
10
Australia
28
EE.UU.
14
Rusia
8
Austria
17
Kazakhstan
20
Botswana
7
N. Zelanda
23

La media de población inmigrante de los países de la UE está alrededor del 14%, pero hay países con porcentajes de inmigración más altos que el Estado español, como Suecia y Francia (datos de la OIM 2015).
Estos porcentajes de población inmigrante nos hablan de rutas de migración más allá de las del mar Mediterráneo, que asumen mucho más tránsito, como son las rutas que van de Centroamérica (pasando por México) y la Península del Indostán a EE. UU., del sureste asiático y China a Australia, de países del Golfo Pérsico a Arabia Saudí, de países de África Central y Austral a la República Sudafricana, desde Perú, Colombia, Bolivia y Paraguay a Argentina, desde Asia Meridional hasta el Mediterráneo Oriental o Europa Oriental. Todas ellas cuentan con países que cumplen funciones de países de origen, tránsito y de destino. Hoy, el flujo migratorio, es más complejo de lo que nos quieren hacer creer.
La mayoría de los migrantes no llegan a los países enriquecidos, sino que se quedan en los países empobrecidos. Se habla a nivel mundial de 65.6 millones de personas desplazadas y refugiadas (informe anual de ACNUR), de los que la Unión Europea asume solo 2.7 millones. Y España 347.100 (datos de Eurostat). Por ejemplo, solo el 6% de lxs refugiadxs sirixs han intentado asilo en Europa, y aún así no se han cumplido las cuotas establecidas de asilo, obligadas por el Convenio de Ginebra.
Si vemos gráficos anuales, hay una disminución progresiva del número de personas que llega a Europa de forma “irregular” (comparativa del Frontex) durante los años 2015, 2016 y 2017. Por ejemplo, el Estado español tiene un saldo migratorio negativo, con más emigraciones que inmigraciones.
La UE usa a las personas migrantes, incluidas las que tienen nacionalidad española, como máquinas de producción para los capitalistas, dejando en un ultimísimo plano la humanidad. Especialmente tras los atentados del 11-S de 2001, la UE maltrata a las personas inmigrantes con la excusa de la seguridad. Desde entonces, las políticas implementadas por la UE se vuelven más y más duras, llegando a realizar un acuerdo España-Marruecos en 2012 para agilizar devoluciones de inmigrantes que pasen por Ceuta y Melilla antes de 72 h, aunque Marruecos solo sea un país de tránsito que maltrata a las personas migrantes. En esta línea va el “acuerdo de la vergüenza” con Turquía, en el que la UE externaliza sus responsabilidades con lxs refugiadxs sirixs y les condena a campos de concentración.
En la Comisión Europea de marzo de 2018, la Vicepresidenta; Federica Mogherini, dice “A través del Grupo de trabajo conjunto Unión Africana-UE-ONU, ayudamos a más e 15000 personas a regresar a sus hogares y empezar una nueva vida” refiriéndose a las deportaciones racistas. Dice “a regresar a sus hogares”, como si se hubieran perdido, y no hubieran arriesgado su vida durante meses (de forma consciente) para poder llegar a Europa, donde pretenden trabajar, y vivir con un mínimo de dignidad y seguridad. Dice “empezar una nueva vida”, como si la UE no fuera responsable o cómplice en absoluto del imperialismo que devasta sus hogares. Como si con un fondo Fiduciario de la UE para África, estuvieran dando oportunidades a todas esas personas que se juegan la vida para salir de sus hogares. Como si pudieran “empezar una nueva vida” tras la explotación de recursos naturales a los que están sometidos los países de donde intentan salir por las grandes potencias mundiales, entre esas potencias, países de la UE. Actualmente, todo lo que hace la UE para la lucha contra la inmigración irregular es agilizar deportaciones y mantener a las personas irregulares encerradas en CIE’s o cárceles para personas que no han cometido ningún delito.
Las políticas racistas y xenófobas de los gobiernos españoles de PP y PsoE, y de la UE abonan el terreno a los partidos racistas y fascistas.
Ante este panorama, solo nos queda la lucha contra el racismo y la xenofobia, por construir una sociedad diversa y multicultural. Luchar para que dejen de intentar manipular y engañar, pintando un mundo donde otros colores no tienen cabida. Porque un mundo de infinitos colores libres creando su armonía en paz es la pintura más hermosa que podemos dejar a la próxima generación. Y la pintura que desde aquí queremos vivir ya. La lucha merece la pena. “Ningún ser humano es ilegal”. Nunca, en ningún lugar, en ningún tiempo.

Alma Blanco Cazorla, militante de Colectivo Acción Anticapitalista.

domingo, 15 de julio de 2018

declaracion del TSI (Tendencia Socialista Internacional) sobre el auge racista en Europa


A continuación, publicamos la declaracion del TSI (Tendencia Socialista Internacional) sobre el auge racista en Europa.Internacional de la que formamos parte.

1. La reunión del consejo europeo el 28 de Junio marcó un punto de inflexión peligroso en el auge del racismo contra personas migrantes en Europa. Tras las elecciones de Donald Trump en noviembre de 2016 la Unión Europea se presentó como un bastión de liberalismo y tolerancia que sobresalía contra el racismo y sexismo del nuevo presidente americano. Sin embargo, la ultima cumbre vio a la UE abrazar la agenda antimigrante de Trump.
2. Trump causó indignación cuando detuvo y separó a los menores indocumentados de sus padres. Pero la UE ha decidido crear campos de detención, los mal llamados “plataformas de desembarque” para familias enteras a lo largo de sus fronteras. Líbia, un pais dominado por milicias beligerantes depredadoras que a día de hoy traficán, secuestrán, torturán y violán a personas migrantes, ha sido escogido para este rol especial. La cumbre dio a los guardacostas líbios un rol exclusivo para “rescatar” embarcaciones de refugiados en el Mediterráneo.
3. Estas decisones son la consequencia de del eje que ha sido desarrollado entre Trump y los gobiernos de ultraderecha que se expanden por Europa, representados por Viktor Obrán en Hungría, Sebastián Kurz en collaboración con el Partido Libre Nazi en Austria y Matteo Salvini en Italia. Supuestamente los políticos mas moderados del centro neoliberal como Angela Merkel en Alemania y Emmanuel Macrón en Francia intentán contener estas fuerzas haciendo concesiones hacia ellas. Esto esta creando una soga mortal que radicaliza las politicas antiminates y refuerzan a la ultraderecha.
4. El aumento de los partidos racistas populistas esta entregandoles fuerzas y confianza a los fascistas de verdad. El éxito de la campaña de La Liga Norte en las recientes elecciones italianas ha multiplicado los ataques racistas. Trump y la Alt-right Americana tambien assisten a los fascistas. Podemos ver el surgimiento accelerado de movimientos de lucha callejera de ultraderecha en Gran Bretaña alrededor de la Football Lads Allience (Alianza de Chavales Futboleros) y Tommy Robinson, que han sido amparados por UKIP.
5. El auge antimigrante de la UE requiere un alto nivel de intervención imperialista en África. Italia ha hecho grandes esfuerzos para reestructurar a Libia desde la caida de Gaddafi. Francia ha estado incrementado su aparato duradero de intervenciones militares en la región del Sahel. Alemania empuja a los gobiernos Africanos para parar el flujo migrante desde el origén. Y el comando africano de EEUU incrementa su huella militar en el África subsahariana, como ha sido evidenciado por la muerte en combate de cuatro soldados de las fuerzas especiales de EEUU en Niger el pasado Octubre además de los planes para una nueva base militar en Ghana.
6. En su reunión mas reciente la Tendencia Internacional Socialista reafirmó su oposicion incesante y absoluta hacia estas políticas:
Nos posicionamos por fronteras abiertas y nos oponemos a todos los controles migratorios: Los inmigrantes no son el problema, pero sí los jefes, los banqueros y su sistema;
Al mismo tiempo, buscamos construir un movimiento antiracista de la forma mas amplia posible, uniendo a todos los que se opusierón a Trump y a la ultraderecha, defendiendo asi a las personas refugiadas y migrantes.
Construyendo sobre las tradiciones de la Liga Antinazi de 1970, que ha sido renovado en los años recientes por KEERFA en Grecia, Aufstehen gegen Rassismus en Alemania, Stand Up to Racism y Unite Against Facism en Gran Bretaña, Unitat contra el feixisme i el racisme en Cataluña, Platform fur eine menschliche Asylpolitik en Austria, Marche des Solidarités en Francia y United against Raicism en Irlanda, tenemos como meta denegar a los fascistas la abilidad de agitar y organizarse contruyendo la movilización de masas que los echaran de las calles;
Nos oponemos a cualquier intervención por los poderes imperialistas de occidente en África y Oriente Medio y demandamos el desmantelamiento de sus bases militares en esas regiones;

lunes, 2 de julio de 2018

1978-2018: 40 años de un orgullo LGTBI






1978-2018: 40 años de un orgullo LGTBI que se alimenta de las luchas anticapitalistas del pasado para mirar al futo

Como todos los años, en el mes de junio, salimos a las calles de Sevilla, como en el resto del mundo, para proclamar el Orgullo LGTBI. Recordamos el 28 de junio de 1969, cuando tuvieron lugar los conocidos disturbios de Stonewall (Nueva York). Estas protestas marcaron el inicio del movimiento moderno de lucha por los derechos de LGTBI.

En 2018, celebramos los cuarenta años de la primera manifestación LGTBI que se hizo conjuntamente en todo el Estado español y la primera en Andalucía. Un acto que trajo luz a la mal naciente democracia burguesa española que salía del infierno fascista de Franco de la mano de la llamada Transición. En 1978 aún se respiraba, en cada esquina, el espíritu de la dictadura contra LGTBI.

La manifestación de 1978, fue un éxito tanto en el Estado Español como en Sevilla capital porque fue la suma de muchos años de lucha contra el fascismo. Esta lucha desembocó en un movimiento transversal que consiguió sacar a la homosexualidad de la ilegalidad y marcó a una generación. Yo tenía un año y diez meses cuando el M.H.A.R. (Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria) organizó, el 25 de junio de 1978, una manifestación por las calles de Sevilla que concluyó en la Audiencia. Las proclamas eran entre otras “Abajo la Ley de Peligrosidad” y “Derogación de las leyes represivas”. En el resto del Estado Español, la manifestación fue convocada por La Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español. El M.H.A.R. formaba parte de esta coordinadora. Tras esta intensa movilización, 1978 finalizó con la eliminación de la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad Social, lo que entró en vigor el 31 de enero de 1979. Esto demostraba, una vez más, que la lucha en la calle era y es la forma de cambiar las cosas. Pero no paró ahí la lucha, ya que el objetivo era acabar con la opresión a LGTBI, objetivo aún pendiente. La lucha permitió que se pasara de la clandestinidad, la represión brutal y la enfermedad mental, al reconocimiento con leyes que garantizan plenos derechos al colectivo LGTBI. El último éxito fue la Ley Integral de Transexualidad en Andalucía, que ahora debe ampliarse a nivel estatal.

Cuarenta años después de las primeras manifestaciones LGTBI, antiguos miembros del M.H.A.R., comienzan a pensar en conmemorar dicho evento histórico. Las agresiones y la discriminación a LGTBI no han parado en todo este tiempo. De la igualdad legal a la real va un largo camino de luchas sociales. Por ejemplo, en la feria de Sevilla de este año, se han denunciado dos agresiones homófobas… Además, el movimiento transexual aun pide una ley de transexualidad justa que acabe con la patologización. La opresión a LGTBI se refleja perfectamente, si no se acentúa, en al ámbito laboral… En este contexto, nace la idea de homenajear los cuarenta años de la manifestación de 1978.

La idea de la conmemoración cuajó en la Plataforma 40 Aniversario, ahora Plataforma Orgullo Crítico del Sur, donde confluyen todas las organizaciones a la izquierda del PSOE y todos los sindicatos de Sevilla. Tras intentar la unión con las ONGs LGTBI que gestionan el orgullo comercial e institucionalizado y ser rechazada, la Plataforma 40 Aniversario decidió  impulsar una manifestación alternativa, con un espíritu anticapitalista, feminista, asambleario, solidario y combativo. Sin embargo, el Ayuntamiento de Sevilla puso muchas trabas para favorecer la marcha del orgullo del “mercado rosa”. Aún así, la manifestación del Orgullo Crítico del Sur logró reunir a un buen número de personas y desfiló desde el Parlamento de Andalucía hasta los Jardines de El Valle. Una vez que se llegó a los jardines de El Valle, se homenajeó la manifestación de 1978 y a todos los participantes que la integraron, al mismo tiempo que se puso en pie que las reivindicaciones que se pedían en el 78, revisadas y actualizadas, estaban vigentes hoy en día y que, sobre todo, las mejoras obtenidas durante los cuarenta años solo habían sido posible gracias a la lucha. “¡¡Orgullo es protesta!!”

Como cada año, y como miembro del Colectivo Acción Anticapitalista, he participado en el día del Orgullo. Siendo heterosexual, anticapitalista y revolucionario, lucho para que LGTBI logren sus derechos civiles y laborales porque es tarea de los y las revolucionarias estar junto a las personas oprimidas y porque así nos unimos la clase trabajadora para enfrentarnos a los responsables de nuestras opresiones y nuestra explotación económica: los capitalistas.

Juan A. Gilabert. Militante de Colectivo Acción Anticapitalista.

domingo, 1 de julio de 2018

Manifestación feminista contra la manada Sevilla 27/06/2018


Movilización contra el machismo sistemático

Ayer volvimos a las calles.

El jueves recibimos otro golpe, uno más, de los muchos recibidos y los muchos que sabemos que aún nos quedan por encajar en esta guerra que hemos declarado al sistema capitalista y su machismo.

Acusados de agresión sexual, condenados por abuso sexual y con sentencia de 9 años de prisión. Pero vuelven a sus casas.

Ya están en la calle.

Pero la calle no es suya, es nuestra, y allí presentaremos batalla.

Van 32 mujeres ASESINADAS por violencia machista en 2018 en  el Estado español, son denunciadas 3 violaciones al día, y solo una de cada 8 violaciones se denuncian. Y la justicia patriarcal nos devuelve a 5 violadores más a la calle.

Estamos en guerra compañerx.

Nos matan, nos maltratan, nos violan, nos usan como objetos… y quedan impunes, dando ejemplo de lo que se puede hacer casi gratis, violarnos. Y están armadxs, porque están en fuerzas de seguridad, en órganos de justicia… SON parte del sistema.

Encierran a la persona a la que violaron en Madrid y a ellos les liberan. Confían en ellos cinco, en que no huirán, que no volverán a violarnos… “nuestra” justicia está confiando en 5 violadores con nuestras vidas como garantía.

El mensaje a las mujeres por parte del sistema fue claro: NO quieren protegernos, nos dejan solas compañeras.

Y la rabia, la frustración, la indignación, la justicia, la dignidad y, sobre todo, el amor, la solidaridad  y la sororidad, nos empujaron un día más de forma irremediable a salir juntxs, como siempre, a nuestro sitio de lucha y con nuestrxs compañerxs.

Y allí estábamos ayer, ocupando uno de nuestros lugares en la sociedad, gritando que no queremos violadores en nuestras calles, que se acabó la justicia patriarcal, que no tenemos miedo, y que la creemos. A ella y a todas las guerreras.

Que vamos a muerte, porque nos va la vida en ello. Porque nos asesinan a diario y no hay cambio.

Exigimos al sistema que use las herramientas que tenga para protegernos por igual, o que las invente. Y si no aseguran nuestra protección, usaremos nuestras armas. Nos protegeremos nosotras. Seguiremos luchando. Que nadie piense que nos quedaremos quietxs esperando que sistema despierte…

Ayer fuimos miles lxs guerrerxs que salimos, más la fuerza de las asesinadas que nos faltan.

Personas que luchamos una vez más contra una resolución judicial de un sistema que no nos representa, ni nos protege. Un sistema que no nos da lo que es nuestro: la libertad.

Y seguiremos saliendo, a NUESTRAS calles, hasta acabar con el capitalismo y el patriarcado. Hasta que entiendan que somos más, más fuertes, más libres, más valientes. 

Y que exigimos un sistema nuestro, feminista, donde la igualdad sea la bandera y la base de la justicia real.

Nadie está solx en esta guerra.

Nosotrxs somos la manada compañera.

Alma Blanco Cazorla, miltante de Colectivo Acción Anticapitalista.


viernes, 18 de mayo de 2018

Desde el anticapitalismo hacia las elecciones municipales




Cada día se hace más evidente que el capitalismo ataca a la mayoría de la población mundial: los niveles de precariedad vital aumentan para las clases populares de los países enriquecidos, condenan a la pobreza y la migración forzada a millones de personas en todo el mundo, la crisis ecológica global no para de agravarse, los voceros del sistema fomentan el racismo, el machismo, la LGTBfobia, etc. para dividir a los de abajo, vuelven a crecer los partidos ultraderechistas en Europa, se extienden las guerras imperialistas, el capitalismo engendra ya su próxima crisis económica… En el Estado español, y especialmente en Andalucía, la salida de la crisis económica solo está favoreciendo a unos pocos, condenando a la precariedad y a recortes estructurales de los servicios públicos a gran parte de la gente trabajadora. En este contexto, es vital y urgente construir alternativas políticas revolucionarias. Ya hemos comprobado en los últimos años las limitaciones y contradicciones de los “ayuntamientos del cambio” que les impiden responder realmente a las necesidades de la mayoría de la población.

Pensando globalmente y actuando localmente, las elecciones municipales del 26 de Mayo de 2019 son una excelente oportunidad para impulsar el anticapitalismo en nuestros pueblos y ciudades. Hay que construir desde abajo una salida anticapitalista a la crisis para que los capitalistas responsables la acaben pagando. Hay que repartir las riquezas, acabar con la precariedad y el desempleo, frenar la escalada represiva estatal, expandir los servicios públicos y, en definitiva, construir democracia popular y justicia social. Estos objetivos deberían plasmarse en programas anticapitalistas locales que propusieran, por ejemplo, el impago de la deuda ilegítima, grandes parques de viviendas en alquiler social, expropiación de viviendas vacías, lucha frontal contra la gentrificación y la especulación urbanística, erradicación de la precariedad laboral, expansión del empleo público de calidad, apoyo decidido a cooperativas sociales y ambientales, expansión de zonas verdes, redes de transporte público densas y eficientes, implantación masiva de energías renovables, fuerte apoyo a la lucha feminista y a los colectivos laborales en lucha, no contratar con grandes multinacionales ni bancos, una banca pública… Las elecciones son un buen momento para que se escuchen y debatan las ideas anticapitalistas de ámbito local y también las de ámbito andaluz, estatal y global, como la necesidad de una reforma agraria profunda, la derogación de las últimas reformas laborales, la LOMCE, los copagos y la Ley Mordaza (entre otras leyes), la expulsión del ejército de EEUU de nuestro territorio, la instauración de una república social que acabe con el caduco Régimen del 78, la apertura de las fronteras a todas aquellas personas que buscan una vida mejor para que no tengan que arriesgar sus vidas, la salida de la Unión Europeo fortaleza y de la austeridad, etc.

Además,  las elecciones son una oportunidad para el impulso y la visibilización de las luchas sociales, como las del movimiento feminista, por pensiones dignas, y de muchos colectivos de trabajadores y trabajadoras en lucha como las de las subcontratas de Movistar o las profesoras interinas en educación.

Un programa municipal anticapitalista debe construirse desde abajo mediante la participación popular en asambleas y herramientas de participación en internet. La construcción desde abajo debería impregnar todo el proceso municipalista, desde el programa a la confección de las listas y el desarrollo de la campaña. Esta manera de funcionar radicalmente democrática construye un poder popular que va más allá de épocas electorales y se refleja en una práctica realmente transformadora en las instituciones, ya sea desde el poder de las alcaldías o en la oposición. Una acción institucional cuya única prioridad es el apoyo de las luchas en la calle y los centros de trabajo, y la construcción de poder popular alternativos al de las instituciones capitalistas. Orientar el trabajo municipal a canalizar las luchas sociales hacia la aprobación de mociones que no se cumplen, desarticulan y desaniman dichas luchas es un error grave. Tenemos que hacer todo lo contrario: hablar en los plenos municipales, por encima de las cabezas de los políticos del sistema, para la gente que lucha, con sus mensajes, al tiempo que las apoyamos con todas nuestras energías y de forma prioritaria para arrancar reformas parciales de las manos de los políticos del Régimen al tiempo de vamos construyendo el poder popular que acabe echando para siempre a esos políticos y acabando con sus instituciones burguesas de democracia de cartón piedra. La acción desde las alcaldías podrá enfrentarse con potencia al sistema solo si se apoya en un poder popular robusto y anticapitalista que tenemos que ir construyendo desde ya, desde una oposición combativa, asamblearia y solidaria en las calles.
Colectivo Acción Anticapitalista






viernes, 4 de mayo de 2018

¡POR LA DEFENSA DE LAS PENSIONES PÚBLICAS!





               


          Un sistema de pensiones públicas viable para el presente y el futuro es fundamental para toda la clase trabajadora. Por ello, el derecho a una pensión digna lo debemos de exigir y defender con contundencia en las calles y en nuestros centros de trabajo.
           
Desde mediados de los años 80 el sistema público de pensiones ha sufrido ataque tras ataque, gobernara quien gobernase: ampliación de los años de cálculo de la base de cotización, prolongación de la vida laboral hasta los 67 años, descapitalización del fondo de reserva de la Seguridad Social, introducción de los factores de sostenibilidad por Zapatero y su adelanto por el gobierno de Rajoy... Estos son claros ejemplos de los ataques contra nuestras pensiones a la vez que se favorecía su privatización, por ejemplo eliminando trabas a los fondos de pensiones para engordar los beneficios de la gran banca.
            
Un sistema público de pensiones que garantice una justa distribución de la renta debe sostenerse en empleo digno y de calidad y en solidaridad y justicia social. Para ello es fundamental la derogación de las dos últimas reformas laborales y de la Ley 23/13 de regularización del factor de sostenibilidad e ir a una edad de jubilación de 60 años (y su posterior reducción). Además, hay que eliminar el tope máximo de base de cotización (situado actualmente en 3.751 euros/mes) que impide recaudar de las rentas más altas más de 30.000 millones de euros. También hay que luchar eficazmente contra el fraude y los paraísos fiscales, y aumentar los impuestos a las grandes empresas y las mayores fortunas, así como estatalizar bajo control obrero los sectores claves (y rentables) de la economía.
            
El robo de la renta de la clase trabajadora se ha generalizado y ya no sólo afecta a las pensiones públicas: la introducción de copagos en medicamentos, el decreto del medicamentazo, la pobreza energética o los cada vez más insostenibles precios de la vivienda son ejemplos de cómo los capitalistas se están apoderando de nuestras rentas. ¡Hay que pararlos!

Desde el Colectivo Acción Anticapitalista hacemos un llamamiento para luchar por una existencia digna y una mejor redistribución de la riqueza. Unamos todas las luchas sociales hacia una gran huelga general que eche a los gobiernos de la corrupción y los recortes e impulse el poder popular desde abajo.

¡LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO!

Comunicado de Colectivo Acción Anticapitalista sobre la defensa de las pensiones públicas.

martes, 1 de mayo de 2018

1 de Mayo UNAMOS LAS LUCHAS, echemos a los gobiernos corruptos



UNAMOS LAS LUCHAS, echemos a los gobiernos corruptos

Hoy día 1 de Mayo, Día Internacional De l@s Trabajador@s, desde el Colectivo Acción Anticapitalista queremos dejar constancia de lo importante que es la lucha de la gente trabajadora.  Seguimos sufriendo los gobiernos corruptos del PP y el PSOE en los gobiernos central y andaluz. Gobiernos que hacen que la recuperación macroeconómica solo llegue a unos pocos, los grandes empresarios y banqueros, mientras que la gente trabajadora seguimos sufriendo el desempleo y la precariedad. Son muchos los ejemplos de luchas laborales y sociales que, de una forma más o menos aislada, se están desarrollando: desde la lucha de las plantillas de los grandes centros logísticos de H&M y Amazon, a cientos de luchas en pequeñas empresas, pasando por los movimientos por unas pensiones dignas, contra la creciente represión estatal y contra la opresión machista. La clase dirigente no lo tiene fácil para avanzar en sus reformas anti-sociales: el gobierno de Rajoy es un “gobierno zombi” incapaz de aprobar leyes. En este contexto, tenemos que crear puentes entre las diferentes luchas y salir a las calles a manifestarnos y luchar por nuestros derechos. Tenemos que pasar de reivindicaciones económicas a reivindicaciones políticas hasta echar a los gobiernos corruptos. ¡¡¡Llamemos a una huelga general tanto en Andalucía como en el Estado Español, para expulsar a los gobiernos de los recortes y la corrupción!!!

Una vez más hacemos referencia a las Marchas de La Dignidad, un espacio muy útil para confluencia de las luchas bajo el lema: Pan, Trabajo, Techo y Dignidad.

Dignidad mostrada por los hombres y mujeres de nuestra tierra, y de tantas otras, que entienden el reconocimiento de la lucha como garantía del derecho al trabajo, a una jornada laboral que facilite la conciliación familiar, a recibir un salario y prestaciones suficientes para mantener una existencia digna. En definitiva a una mejor y más justa redistribución de la riqueza y recursos que entre todas generamos. Porque no podemos olvidar que nos están engañando.

Plataforma en Defensa de las Pensiones Públicas; Defendamos nuestras pensiones públicas de hoy y mañana. ¡NO MÁS RECORTES!

Marea Roja; Por una salida anticapitalista y un sistema podrido. Basta de paro y precariedad. ¡REPARTIR LOS TRABAJOS, PROHIBIR LOS DESPIDOS!

Marea Violeta; Contra todas las violencias machistas. ¡NOS QUEREMOS LIBRES Y VIVAS!
Marea Verde; Defendemos nuestra educación pública ¡Escuela pública de tod@s y para tod@s!
Marea Blanca; Contra los recortes vengan de donde vengan, para frenar la privatización en cubierta de nuestra sanidad pública y para acabar con las listas de espera indignas en Andalucía. Por una sanidad pública, gratuita y universal. ¡NI UN RECORTE MÁS!

¡LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO!

domingo, 25 de marzo de 2018

Reformismo y Revolución: un debate más vigente que nunca


Cada día es más evidente que el capitalismo no funciona para responder a las necesidades de la mayoría de la población y su entorno. Los ejemplos de  esta ineficiencia capitalista son innumerables a escala planetaria, desde la crisis alimentaria que condena a millones de personas ala subnutrición y a la obesidad, a la crisis sanitaria con las farmacéuticas a la cabeza invirtiendo solo allí donde les es más rentable, pasando por la crisis de empleo y precariedad laboral, las crisis económicas recurrentes, las guerras por intereses geoestratégicos y comerciales y la crisis ecológica global con el cambio climático en primera línea.

Sin embargo, a pesar de que se comprueba, a consta de enromes sufrimientos y pérdidas, una y otra vez, que el capitalismo no funciona, en los últimos años hemos visto el resurgir de un “nuevo” reformismo de izquierdas (con base electoral progresista) a nivel internacional, desde Obama a Podemos, pasando por Jeremy Corbin en el Laborismo británico y Syriza en Grecia. Un reformismo que no existiría, no se entendería y que ha capitalizado políticamente movimientos de lucha social como el 15M, las protesta estudiantiles en Reino Unido, o la ola de huelgas en Grecia. Luchas sociales con múltiples causas pero que comparten el haber surgido, de una manera u otra, frente a la crisis económica que comenzó en 2007-8. Este nuevo reformismo es muy diverso en su configuración, articulándose en la aparición de nuevos partidos (ej. Podemos en el Estado español), el crecimiento de partidos menores (ej. Bloco de Esquerra en Portugal, y Syriza en Grecia) o la aparición de nuevos líderes en partidos tradicionales (ej. Obama en Estados Unidos, Corbin en Reino Unido e, incluso, Pedro Sánchez con su oposición a Susana Díaz en el PsoE).

El nuevo reformismo comparte muchas características (incluyendo su propia naturaleza) con el reformismo clásico (la socialdemocracia tradicional) pero, debido al estado tan maduro del capitalismo, las contradicciones y los límites del nuevo reformismo se evidencian más rápidamente que en los periodos de boom del capitalismo. En un capitalismo en crisis de civilización, el reformismo clásico y el nuevo no tienen una estrategia coherente para responder a las necesidades de las clases populares y enfrentar con solidez y garantías, por ejemplo, los recortes sociales para aumentar los beneficios de las clases dirigentes. A pesar de los fracasos clamorosos del nuevo reformismo, cuyo mayor exponente es el gobierno de Syriza y sus recortes sociales draconianos, mucha gente piensa aún que la sociedad puede ser transformada sin necesidad de llevar a cabo una revolución profunda que transforme las bases materiales de nuestras sociedades. Quienes piensan esto, desde posiciones de izquierda, abogan porque formaciones políticas progresistas conquisten el apoyo popular para controlar las instituciones políticas, como los parlamentos y el Estado (la administración, la justicia, la policía, las fuerzas armadas…). Sin embargo, todas las tentativas de introducir el medidas sociales profundas y revolucionarias desde los parlamento han fracasado más o menos estrepitosamente. Recordemos, por ejemplo, el golpe de Estado frente al gobierno de Salvador Allende en Chile en 1973. El reformismo en periodos no revolucionarios frena luchas sociales, en periodos revolucionarios conduce a la tragedia social. Podría decirse que el reformismo intenta el “socialismo desde arriba” mientras que las posiciones revolucionarias consecuentes luchan por el “socialismo desde abajo”. Por eso el estalinismo es reformista, más allá de retóricas más o menos encendidas.

El debate sobre reforma o revolución viene de lejos. Por ejemplo, la revolucionaria Rosa Luxemburg se enfrentó a la dirección del Partido Socialista Alemán (SPD) a finales del siglo XIX, con Eduard Bernstein y su libro ‘Los problemas del socialismo’ a la cabeza, por la necesidad de una orientación revolucionaria para superar el capitalismo. La historia le da dado la razón a Luxemburg y su folleto ‘Reforma o Revolución’ y a otras muchas revolucionarias, mostrando que hay, al menos, tres razones por las cuales el reformismo está condenado a fracasar:

1.- Mientras las mayorías progresistas en los parlamentos van gradualmente introduciendo medidas socialistas, el poder económico continúa en manos de las clases dominante que siguen manteniendo gran parte del poder real con el que atacar a gobiernos progresistas. Por ejemplo, el gobierno de Allende en Chile enfrentó varios boicots por parte de los grandes empresarios, como le ocurre actualmente al gobierno reformista de Nicolás Maduro en Venezuela.

2.- La segunda razón por la cual el capitalismo no puede ser reformado se debe al hecho de que la maquinaria estatal (la policía, el ejército, el poder judicial, los servicios públicos, las empresas públicas) no es “neutra”. Fue construida por los capitalistas de arriba hacia abajo, para preservar la sociedad capitalista. La cuestión no es “¿Quién manda en el ejército?” sino “¿Quiénes son esos generales?”. La repuesta: individuos vinculados con quienes manejan los grandes negocios, pertenecen a los mismos clubes, ejercen las mismas funciones sociales, comparten las mismas ideas. Un gobierno realmente progresista tendrá que enfrentar, en minoría si no hubiera grandes luchas en las calles y centros de trabajo, esta maquinaria estatal que impulsaría el boicot a sus medidas, cuando no, directamente, la destrucción del gobierno.

3.- Por otro lado, la democracia parlamentaria mantiene mecanismos que impiden que cualquier movimiento revolucionario pueda tomar forma a través de ella. Las dinámicas parlamentarias burguesas rebajan y ralentizan las exigencias de las luchas sociales, haciendo que si finalmente se aprueben sean reformas de menor entidad que las exigidas desde las calles. Además, y más importante, una reforma conseguida en los parlamentos no conlleva, o en el mejor de los casos rebaja, la lucha desde abajo. Un proceso esencial para superar el capitalismo en el que se dan la autoorganización de la gente trabajadora y clases populares, así como el avance social a nivel psicológico e intelectual de quienes luchan. En Francia hace 50 años, el gobierno conservador del General de Gaulle usó las elecciones en este sentido, para debilitar las luchas sociales. Los partidos reformistas y los sindicatos plantearon a las y los trabajadores que pusieran fin a sus huelgas, cundió el desánimo, y De Gaulle venció en las elecciones.

Como dijo Marx, “las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante”, pero a pesar de esto, repetidas veces en la historia del capitalismo han surgido movimientos revolucionarios: Francia en 1871, Rusia en 1917, Alemania y Hungría en 1919, Italia en 1920, España y Francia en 1936, Hungría en 1956, Francia en 1968, Chile en 1972-73, Portugal en 1975, Irán en 1979, Polonia en 1980, Egipto en 2011... La explicación para estos levantamientos reside exactamente en la propia naturaleza del capitalismo, un sistema que tiende a las crisis y a atacar de manera conjunta a los y las trabajadoras. Esto favorece que las personas que integran la clase trabajadora se vean reconocidas unas en otras, se establezca solidaridad y se unan para luchar colectivamente, avanzando a nivel social en autoorganización e ideológicamente. El capitalismo les impulsa a luchar aunque tengan muchas ideas favorables al capitalismo. El propio capitalismo crea las condiciones para un conflicto de clase que abre la mente de los trabajadores a ideas totalmente opuestas a aquellas que ese mismo sistema les enseñó. Y cuando las luchas meramente económicas (salario, jornada laboral, empleo, etc.) incorporan reivindicaciones políticas (dimisión del gobierno, derogación de una ley, puesta en duda del derecho a la propiedad privada, socialización de los medios de producción, gestión cooperativa, etc.) se abre la puerta a la lucha revolucionaria. En entonces, cuando el reformismo intenta desviar las luchas sociales colectivas hacia la acción parlamentaria e institucional de unos pocos.

En el contexto actual de aparición de un nuevo reformismo cargado de contradicciones, unido a las fuertes desilusiones que conlleva, la existencia de organizaciones revolucionarias que expongan y practiquen claramente la vía revolucionaria es clave. Mantener vivas las ideas y la tradición de lucha revolucionaria es esencial porque serán muy útiles de nuevo, en los venideros estallidos sociales. Una práctica revolucionaria sin sectarismos hacia el reformismo, con el que debe luchar codo con codo, pero con las ideas claras para no caer en sus cantos de sirena. Una práctica revolucionaria unida a las luchas sociales, que conecte temas locales con temas globales, radicalizándolas. Una práctica revolucionaria con los pies en el suelo que es la mejor luchadora por las reformas porque sabe cómo impulsar las luchas, no se conforma con las migajas y apuesta por procesos revolucionarios que traen muchas y profundas reformas.



Texto extraído de http://lareplica.es/reformismo-revolucion-debate-mas-vigente-nunca/

Jesús M. Castillo, militante de Colectivo Acción Anticapitalista.

jueves, 22 de marzo de 2018

8M- 2018



Seguramente no conoces de nada mi nombre. Soy una de tantas mujeres. Y hoy, más que nunca, lo digo con orgullo. Una de tantas que organizamos y secundamos la huelga y nos manifestamos en todo el mundo el pasado 8 de marzo. Eso sí, en primera línea. Ese día todas nosotras estuvimos en primera línea.

Sí, soy una de tantas mujeres. Y esa es mi grandeza. Ni más ni menos. Así es como se sienten hoy muchas mujeres en el Estado español, donde arrastramos a las calles a cerca de 6 millones de personas. La justicia y universalidad de nuestras reivindicaciones, las luchas laborales lideradas por mujeres en los últimos tiempos y sus victorias, y nuestra fuerza y tesón organizando la huelga a través de asambleas semanales en muchos lugares del Estado han hecho que este año el Día de la Mujer Trabajadora se haya convertido en un hecho histórico, desbordando al Gobierno y partidos políticos afines y, muy importante, a las burocracias sindicales. El PP pasó de las declaraciones de Rajoy algo más de un mes antes del 8M en las que decía que la brecha salarial entre hombres y mujeres era un tema en el que no había que meterse, a verse obligado a rectificar, para después calificar la huelga de insolidaria, elitista, y a la búsqueda de enfrentamiento entre hombres y mujeres, argumentando que no comparten las críticas al Pacto de Estado contra la Violencia de Género ni al capitalismo, que “pretenden romper nuestro modelo de sociedad occidental”. Por su parte, Ciudadanos, a través de Inés Arrimadas, su candidata al Parlament catalán en las recientes elecciones, afirmó no apoyar la huelga porque no se trataba de una convocatoria feminista sino anticapitalista. Unos y otros, cuando vieron el clamor popular y que el éxito de la huelga era imparable, se colocaron el lazo feminista en las solapas y acudieron a algunos de los actos del 8M. Pues bien, el anticapitalismo ha ganado esta batalla. Y se la ha ganado también a las burocracias sindicales. Cuántas veces nos hemos planteado, desde la izquierda radical y los movimientos sociales, cuál sería la mejor manera de convocar una huelga general por cuenta propia, sin tener que depender de que los sindicatos mayoritarios -UGT y CCOO- tomaran la iniciativa. Otras veces no nos hemos visto capaces, o lo hemos hecho tímidamente, y en general el camino pasaba por tratar de forzar a UGT y CCOO a través de la movilización. Esta vez ha sido distinto. Las mujeres no hemos esperado, hemos dado un paso adelante con valentía y sin complejos. Y hemos contado con el apoyo de sindicatos minoritarios como CGT. Sin duda, el impulso y respaldo internacional han sido clave para ello. Partiendo de ahí, el hecho de que en el Estado español el seguimiento haya sido uno de los mayores, un gran éxito, se ha debido a varios factores. Por una parte, a que ya habíamos logrado colocar el debate feminista encima de la mesa hace tiempo, cuando las movilizaciones contra el proyecto de ley contra el aborto mandaron a su casa a Ruiz Gallardón, entonces Ministro de Justicia; y el debate se plasmaba a través de múltiples frentes como el de la brecha salarial entre hombres y mujeres, las escandalosas cifras de asesinatos por violencia de género (con concentraciones continuas por todo el Estado cada vez que se producía uno de ellos), agresiones machistas como los mediáticos casos de la violación múltiple a una mujer en los San Fermines de Pamplona o la violación y asesinato de Diana Quer. Esto había creado una conciencia, rabia y tejido de movilización feminista. Por otro lado, la estela de movilizaciones desde el 15M de 2012, cuando las calles se inundaron de Indignados, ha mostrado el camino y hecho madurar al movimiento. Y entre ellas, han sido numerosas las luchas laborales en las que las mujeres han tenido un papel protagonista en los últimos años, como numerosas han sido sus victorias: las “Kellys”, las “espartanas” de Coca-Cola en lucha, las trabajadoras de Inditex en Pontevedra, las de las residencias de dependientes en Bizkaia, las profesoras interinas de Madrid, … nos han demostrado una vez más que sí se puede, y que el camino es la lucha. Porque la lucha feminista no es una lucha independiente y desligada de otras que abren brecha en el sistema capitalista. Fue la huelga de las trabajadoras de la fábrica de Cotton de Nueva York en 1908 la que inspiró este día, y la que dio alas a otras mujeres a declararse en huelga, como las 20.000 camiseras que se levantaron en esa misma ciudad meses después. Y este año, con el éxito de la convocatoria de huelga, hemos recuperado ese espíritu, el de todas ellas, el de Clara Zetkin, propulsora de este día. Y, como entonces, nuestra huelga ha inspirado y dado fuerza a otras movilizaciones, después de que el Gobierno pretendiera haber acallado al movimiento y tener un supuesto control de la situación tras el vapuleo sufrido por la lucha por la independencia de Cataluña, que aún tiene mucho que decir. La mecha estaba colocada, y la llama morada ha vuelto a prenderla. Las profesoras y profesores interinas en Andalucía, cuya contienda es un ejemplo de lucha, se sienten sin duda más fuertes en la huelga que están secundando en estos días, con movilizaciones en diversas ciudades. Por su parte, los pensionistas llevan muchos meses organizándose para exigir unas pensiones dignas, y en el último mes han convocado diversas manifestaciones con un seguimiento espectacular, la última el pasado sábado. CCOO y UGT se han subido al carro recientemente al ver el éxito de estas convocatorias. Las tornas están cambiando. No han transcurrido ni dos semanas desde este histórico 8 de marzo, lo que aún nos hace difícil tomar perspectiva, pero sin duda hay un antes y un después. Los corazones y los puños están teñidos de morado y las calles de nuevo inundadas de personas que tienen la certeza de que la lucha sirve, mientras el Gobierno sufre otra sacudida y las burocracias sindicales no salen de su estado de shock.

Artículo escrito por Marta Castillo, militante de Colectivo Acción Anticapitalista, para la publicación de la organización suiza Solidarités.


domingo, 18 de marzo de 2018

8 DE MARZO, FEMINISMO ANTICAPITALISTA.



La historia del movimiento feminista se ha caracterizado por diferentes olas. Desde las primeras feministas de la ilustración que surgieron de la Revolución Francesa, pasando por la Segunda Ola del movimiento sufragista hasta la Tercera Ola, la radical de la segunda mitad del siglo XX, cuando hasta lo personal era político. Ahora ha llegado una Cuarta Ola feminista que viene para quedarse. Ya no reclamamos derechos concretos, como el derecho al voto, acceso al trabajo, la libertad sexual, derechos reproductivos o a la interrupción voluntaria del embarazo, que también. La nueva ola feminista se lo cuestiona todo, desde la desigualdad salarial hasta el derecho a volver solas por la noche a casa sin ser acosadas, ni pasar miedo; desde la precariedad laboral a la invisibilización de la mujer; desde los micro-machismos hasta los trabajos de cuidados no reconocidos ni remunerados en el ámbito de la familia tradicional opresora, pasando por tener que explicar que cuando las mujeres dicen “no es no”.
            El pasado 8 de marzo de 2018, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, varios millones de mujeres, apoyadas con muchos hombres feministas, salimos a las calles y plazas de todo el Estado español. Desbordamos todas las previsiones y como colofón a una huelga general laboral de 24 horas, de cuidados, de consumo y estudiantil, convocada bajo el lema “Si nosotras paramos se para el Mundo”.
            Como cualquier ola, la nueva ola feminista lleva tiempo formándose. Sin el 15M del 2011 lo que ha sucedido este 8 de marzo del 2018 no se podría explicar. El Movimiento de las Indignadas fue la escuela donde parte de las activistas feministas de ahora empezaron. El auge de Podemos y su apuesta por el parlamentarismo lastró definitivamente el Movimiento del 15M, la mayor brecha junto con el 1-O catalán en el Régimen del 78. Estamos en una nueva ola feminista formada, en gran parte, por mujeres jóvenes, fuertes y combativas. Posiblemente aún no hayan leído ni a Simone Beauvoir, ni a Silvia Federici, ni a Ángela Davis, ni a Virgine Despentes e incluso desconozcan las diversas teorías políticas feministas. Sin teoría también puede luchas sociales, y aprender leyendo, debatiendo y luchando al mismo tiempo. Lo estamos viendo, con la práctica se está aprendiendo la teoría y una vez más, como pasó durante el 15M, el movimiento popular ha sobrepasado y sorprendido a gobernantes y a los partidos políticos del Régimen, que han llegado a acusar a las organizadoras de “luchar contra el capitalismo” o de “ser comunistas”, y que, cuando la ola los ha golpeado de lleno, han intentado subirse a ella. Pero para papelón oportunista, el representado por las burocracias de las centrales sindicales mayoritarias burocráticas (CC.OO. y UGT), desinformando, desmoralizando y boicoteando la huelga general feminista de 24 horas del 8 de marzo con paros insuficientes de 2 horas por turno.
            La ola feminista que inundó las calles y plazas no ha sido cuestión del azar. ni de la improvisación. Enraizada en parte, como hemos dicho, en el Movimiento 15M, ha bebido del movimiento “Ni Una Menos” de Latinoamérica y el Me too” de Estados Unidos, y pensado tras la Marcha Estatal Contra las Violencias Machistas del 7 de noviembre de 2015. Se ha organizado desde abajo y horizontalmente en asambleas feministas unitarias desde el 8 de marzo de de 2016, e incluso desde antes. Este trabajo decidido y constante, y sin restarle espontaneidad a la movilización, ha dado sus frutos.
            No le faltan razones objetivas a la movilización feminista: 739 mujeres asesinas desde el 2007 al 2017, 9 durante lo que va del 2018 (2 de ellas en Andalucía); cada 8 horas se produce una violación en el Estado español; las mujeres españolas cobran un 13% menos en los mismos puestos que los hombres pese a una supuesta igualdad salarial. La brecha salarial se acentúa a la hora de la jubilación: las mujeres cobran un 34% menos de pensión. El 28% de las mujeres andaluzas están en paro, las andaluzas trabajan 87 días gratis (la media estatal es de 54 días), y el 41% de estas mujeres están en riesgo de pobreza, etc. Razones suficientes para convocar una huelga general feminista de 24 horas.
            Por primera vez en el Estado español se ha realizado no sólo una huelga general feminista de 24 horas con un alto seguimiento en sectores laborales altamente feminizados (educación, telemárketing, prensa o sanidad), sino también ha sido una huelga de consumo, de cuidados y estudiantil. Y las huelgas se hacen contra nuestro modelo de sistema económico y nuestro sistema es el capitalista. Cierta crítica que se le hace al movimiento feminista es que omite la opresión que sufren las mujeres también como clase. Además, la huelga no sólo ha intentado parar la producción en los centros de trabajo, sino también parar la reproducción y el cuidado de la fuerza de trabajo en los hogares donde las mujeres cargan con ellos, unos trabajo no remunerados e invisibilizados asignados por el capitalismo a las mujeres y sin el cual no se podría mantener ni reproducir el capitalismo.
            Y es que la mitad de la población, las mujeres, no sólo sufre la opresión de género, a través del machismo, sino que también sufren la explotación de clase por el capitalismo, de la misma manera que hay mujeres (y hombres) que sufren la opresión de raza y de orientación sexual. De aquí la importancia de la lucha anticapitalista dentro del movimiento feminista. El capitalismo sin las ideas machistas no se podría mantener en pié. De la misma manera que el feminismo no puede ser de derechas, pues no es sólo un movimiento social o una ética sino que también es un movimiento político y cuando se realizan políticas de derechas que favorecen la precariedad laboral, la explotación y el recorte de servicios públicos que se ceban en especial con las mujeres. las mismas políticas de austeridad y de recortes en educación, sanidad o dependencia dejan los trabajos de cuidados que deberían realizarse de forma colectiva en los servicios públicos a las mujeres. El capitalismo (ahora en su fase neoliberal) castiga a las mujeres y favorece la desigualdad de género. Es por todo ello que no puede existir un feminismo coherente que no sea anticapitalista y transversal. Para luchar contra todas las opresiones que sufren las mujeres, el movimiento feminista debe de asumir la lucha anticapitalista. Lo vemos a diario, desde las Kellys, las empleadas de hogar, las trabajadoras de telemárketing, las cajeras de las grandes superficies comerciales o las empleadas en hostelería y restauración son claros ejemplos de la explotación del capitalismo sobre las mujeres de clase trabajadora. Cientos de miles de mujeres no se pudieron sumar a la huelga general de 24 h del 8 de marzo debido a la precariedad laboral, al acoso y la coacción empresarial. El movimiento feminista no puede olvidarlas. De ahí surge la necesidad de unificar las luchas: contra el machismo y el capitalismo.
           
David Roble y Caterina Iannini, activistas del Colectivo Acción Anticapitalista